Un asunto de aguas turbias

Tenemos un problema con el agua en Almería. Eso no hay quien lo dude. De lo que se duda, y por lo que la oposición en bloque, algo inédito en la historia de la democracia almeriense, nos hemos puesto de acuerdo de cara a paralizar la ordenanza reguladora de la tasa del suministro de agua y alcantarillado es que, ese problema, no se soluciona poniendo tiritas en una herida abierta que sangra a borbotones (el Acuífero del Poniente) y, mientras tratamos de taponar esa herida, abrimos otra: el Acuífero del Bajo Andaráx.

El equipo de gobierno del PP en nuestra ciudad, en su línea del ordeno y mando, en su línea de jugar con la aritmética del pleno mientras tenga mayoría, va haciendo y deshaciendo con sus propuestas, despropósito tras despropósito. Y, por desgeracia, los únicos perjudicados de su desatino somos los almerienses.

Ya en el pasado mes de julio le hice saber a la señora Margarita Cobos, Concejal Delegada del Área de Sostenibilidad Ambiental, que aumentar los bastidores de la desaladora, pasando de 2 a 5, conllevaría, inexorablemente, un aumento de las extracciones de agua dulce en el Acuífero del Andaráx. Han pasado más de cinco meses y el equipo de Gobierno aún no ha hecho sus deberes, incumpliendo tanto la obligación de impacto ambiental como la de previsión hídrica, entre otras. De hecho, el único informe relativo a la afectación que va a sufrir el acuífero del Bajo Andaráx lo ha tenido que solicitar nuestro grupo municipal al Dpto. de Hidrogeología de la UAL.

En dicho informe se concluye que, de aumentarse los caudales, el acuífero sufrirá e, incluso, decenas de pozos y norias centenarios de la zona que se abastecen de él, corren riesgo de secarse y perderse para siempre.

Es un tema controvertido, no lo negaré. Pero nosotros siempre estaremos del lado tanto de los ciudadanos y sus derechos, como del medio ambiente.

Y, aunque este tema trae cola, no sólo la trae en el aspecto ambiental. Lo económico y social, también juegan un papel clave. Actualmente la red de suministro tal y como está concebida no permite que a poniente de La Rambla (Fuentecica, Quemadero, La Chanca, Plaza de Toros, Casco Histórico, étc.), puedan abastecerse de agua desalada, por lo que, de llevarse a cabo esta subida tarifaria, lo único que se conseguirá es que, vecinos que viven en esta zona, seguirán recibiendo agua de Bernal, de cada vez peor calidad, a un mayor precio y encima, pagándole el agua desalada a todos los que tienen la suerte de vivir de Rambla a Levante (Oliveros, Zapillo, Vega de Acá, étc.).

El tema del agua no es baladí. Y somos conscientes de que el aumento de la tarifa está anexado al propio coste que resulta de la energía que se necesita para producir agua desalada. Por ese mismo motivo, le hemos planteado alternativas al equipo de gobierno de cara a abaratar el propio coste energético: instalando fotovoltaica en la planta desaladora. Pero no, el PP prefiere poner placas solares en el campo de Golf que en una instalación que es vital para Almería.

Por nuestra parte, no descansaremos hasta que el PP demuestre con datos y rigor científico que el aumentar los bastidores de la desaladora no culminará en una sequía de aguas dulces bajo tierra. O les de alternativas a las familias que habitan en los cortijos de la zona y se nutren del acuífero del Andaráx o, hasta que decidan de una vez apostar por las renovables, abaratando el coste de la producción de agua desalada y volviendo a reducir la tarifa. Pero claro, de esa manera, ni Aqualia ni Abengoa ganan.