Ordenanza de Malestar Animal

Son más de cuatro años los que lleva el Ayuntamiento con esta ordenanza en el cajón, así como también han sido mil y una las reuniones mantenidas con diversos colectivos animalistas. Por ese motivo, no entendemos cómo el Área de Sostenibilidad Ambiental, nos ha traído un texto que no se ajusta a las demandas tanto de los animalistas como de las cuidadoras de colonias o de los dueños de PPP, así como tampoco nos ha traído una propuesta de Ordenanza Animal que se adecúe al cambio que se ha producido a nivel de concienciación social en materia animal. 

El equipo de gobierno ha redactado esta ordenanza a base de rebuscar en ordenanzas de otras ciudades y se ha basado en informes de colegios veterinarios de otras provincias, sin consultar, precisamente, al colegio veterinario de su ciudad. Este texto es un retroceso en materia de derechos animales y, a pesar de haber mantenido todas esas reuniones con los colectivos animalistas como para que el camino estuviera del todo despejado, observamos que no ha sido así. 

Si bien es cierto que la ordenanza recoge por primera vez el objetivo del sacrificio cero, así como la puesta en marcha del método CER o el carnet de cuidadora de colonias, la letra pequeña no nos convence ni a nosotros ni, precisamente, a quienes tanto llevan luchando por el bienestar animal como es Seven Lives.

Y es que, precisamente, son los condicionantes que el Ayuntamiento ha contemplado en el texto normativo a la legalización de las colonias de gatos lo que nos genera repulsa. El artículo 18 es uno de los artículos controvertidos, en el que se especifica que las colonias urbanas de gatos ferales han de estar en solares vallados y, además, alejadas de escuelas, guarderías, hospitales, centros sanitarios, residencias de mayores y toda instalación donde habiten personas de riesgo o inmunodeprimidos. Estas condiciones supondrá la eliminación de entre el 80 y el 90% de las colonias felinas, ya que en su mayoría se encuentran en espacios sin vallar o en la misma calle. 

Todo un despropósito que poco o nada tiene que ver con el bienestar animal si la letra pequeña te dice que se exterminará casi la totalidad de las colonias de nuestro municipio. 

Y, ¿qué decir de los PPP? La nueva ordenanza regula que las razas consideradas peligrosas, así como sus cruces, estarán supeditadas a restricciones de paseo, siendo marginados dentro de la sociedad. Aunque vayan con correa corta y bozal, la ordenanza prohíbe la presencia y circulación de estos perros en parques y jardines públicos, en las inmediaciones de centros escolares, guarderías infantiles, mercados, etc. Así como también, el artículo 28 del nuevo texto, contempla una ilegalidad en toda regla puesto que ningún ayuntamiento puede obligar a un particular a señalar mediante distintivo que en su casa habita un PPP. 

Parece ser que el equipo de gobierno no es consciente que, precisamente, ninguna de las razas consideradas peligrosas, son las que más ataques por mordedura producen en humanos, de hecho, el perro “más peligroso” a día de hoy, a nivel de ataques, es el Pastor Alemán, y esta raza no figura entre las que recoge la ordenanza. 

Este proyecto de ordenanza es un absoluto retroceso, así como no se adecúa a los tiempos que corren. Y lo han aprobado siendo conscientes de que el Anteproyecto de Ley de Bienestar Animal, propulsado por Podemos, establecerá un marco normativo que obligará a que todas las leyes autonómicas así como las ordenanzas municipales, hayan de adaptarse a la futura ley, por tanto no entendemos la prisa por sacar adelante este texto. Un texto que no ha sido consensuado ni con las protectoras ni con las cuidadoras de colonias, ni siquiera con la oposición, a pesar de las cientos de reuniones. 

A nosotros nos parece una auténtica animalada lo que pretenden hacer con las colonias de gatos y los PPP y se salvaguardan en el eufemismo de titularla “Ordenanza de bienestar animal” cuando, más bien, es todo lo contrario.