No es ciudad para lluvias

Un ‘buen almeriense’ sabe que en Almería «no llueve nunca». O eso nos gusta pensar. Por eso mismo, nos echamos las manos a la cabeza cuando en Almería LLUEVE. Porque sí, aquí ‘no lloverá nunca’ pero cuando lo hace, lo hace en letras mayúsculas. Y, precisamente, la historia reciente de la ciudad, nos ha enseñado que Almería no está hecha para tormentas.

Hace algo más de un año nos sorprendió una gota fría en la que, desgraciadamente, falleció por ahogamiento un vecino senegalés que quedó atrapado en el Túnel del Tryp. Quince meses después seguimos esperando que se esclarezca lo ocurrido aquella noche.  Quince meses después, nuestro grupo municipal sigue esperando información requerida al respecto. Quince meses después, el caso sigue en los tribunales y seguimos sin saber si podría haberse evitado.

A nosotros nos apena profundamente la dejadez que el equipo de gobierno tiene para con su ciudad. Porque si el ‘buen almeriense’, es decir, el Consistorio, supiese y, pusiese en práctica, medidas de contención para afrontar que Almería pasa de «no llover nunca» a inundarse con ‘cuatro gotas’, no tendríamos que lamentar tragedias como la ocurrida aquella noche del 12 de septiembre de 2019.

Y es que parece que el Partido Popular no ha aprendido nada a lo largo de los 17 años que lleva gobernando Almería. ¿Dónde están las obras que se prometieron para mejorar la permeabilidad de nuestras calles en caso de lluvia?

Las Ramblas siguen, año tras año, sin ser limpiadas y acondicionadas adecuadamente para que no se desborden cuando nos llegan esas cuatro gotas. El alcantarillado colapsa. Se inundan calles y avenidas porque no se mantienen limpios los imbornales que sirven para evacuar el exceso de aguas. El tránsito peatonal se convierte en una suerte de odisea para cada uno de los viandantes que circulan por cualquier calle mal asfaltada. O ya puestos, cualquier calle porque, el pavimento que recubre nuestra amada Almería, se convierte en una pista de patinaje por el mal estado en el que se encuentra. Y no, no exageramos, sólo hace falta ir mirando al suelo para cerciorarse de que el Área de Urbanismo brilla por la ausencia de mantenimiento que dedica a la ciudad a la que debe cuidar.

Y entonces volvemos a lo mismo. Almería no es ciudad para lluvias. Pero no por culpa de la ciudad en sí sino de quién está al frente de ella. Muestra también de ello son los cortes de luz que sufren numerosas zonas del municipio. Especialmente Cabo de Gata. Una Barriada tan querida y, sin embargo, tan olvidada. Los vecinos no dejan de reclamar una mejora de las comunicaciones así como unos servicios eficientes, sobre todo teniendo en cuenta que es la zona más alejada de la capital. Cada vez que llueve, un cabogatero se echa a temblar. No sólo porque la Rambla Morales se inunde, desborde y se lleve consigo quintales de basura depositada en ella, si no porque, tras la tormenta, siempre llega la calma y es entonces cuando la naturaleza nos devuelve la estampa del paso del hombre por todo lo que toca. O deja de tocar.

Este reciente temporal de lluvias que hemos vivido hace apenas unos días, no ha sido para echarse las manos a la cabeza, sin embargo, el Servicio de Bomberos tuvo que evacuar a un sintecho del túnel del Puche porque se quedó atrapado al colapsar los imbornales de la zona. Afortunadamente, no quedó sólo en un susto pero, desde aquí, queremos hacerle un llamamiento al equipo de gobierno para que se ponga a trabajar en esas obras que prometieron para mejorar el sistema de evacuado de aguas, así como que cumplan con los almerienses y mantengan ramblas, avenidas, imbornales, túneles y alcantarillado en óptimas condiciones y, cuando se anuncien lluvias, se señalen, balicen y cierren los puntos negros potencialmente inundables del municipio. Los almerienses pagamos impuestos a cambio de unos servicios públicos eficientes, hecho que no se corresponde con la realidad, sólo hace falta observar con mirada aguda para cerciorarse de la pésima gestión que hace el PP con el dinero de nuestros impuestos.