MAÑANA MIGAS: Sectarismos Fuera

Vivimos en una sociedad cada vez más polarizada. Tendemos a movernos de manera selectiva e informarnos en las mismas cabeceras, ver las mismas cadenas de TV, salir con la misma gente y movernos en círculos cada vez más reducidos porque nuestra mente nos empuja a satisfacer el sesgo de confirmación. La actualidad política y mediática explotan este error sistemático del razonamiento inductivo para hacernos creer que somos superiores al resto, que nuestra postura es la correcta y conducirnos a la convicción férrea, sectaria y errónea de que todos, menos tú, están equivocados. El efecto del sesgo de confirmación es más sólido cuando la información tiene un fuerte contenido emocional, produciendo un enraizamiento firme de las creencias propias como si de verdades absolutas se tratase. Inamovible y hondo es el sentimiento, la creencia o el precepto cuando te tocan la patata.

Esta semana tuvimos pleno de presupuestos. Como portavoz del Grupo Municipal de Podemos tuve la oportunidad, ya no sólo de estudiar el documento en profundidad, con sus casi mil páginas, también se me brindó la coyuntura por parte del equipo de gobierno de hacer aportaciones a las cuentas anuales de la ciudad a la que represento. El resultado de días de negociaciones concluyó en una abstención.

Voces sectarias y cainitas no han tardado en pedir mi cabeza por abstenerme en unos presupuestos municipales que recogen medidas tan necesarias como la subida salarial de las trabajadoras de ayuda a domicilio, partidas de ayudas sociales a familias vulnerables, cuantías directas al sector empresarial e incluso la ejecución de la totalidad de nuestras mociones aprobadas.

La atalaya desde la que observan la política los que no están haciendo política, ni han analizado con lupa unos presupuestos en su vida, reafirma mi teoría de que los sectarismos hay que dejarlos aparte si se quiere trabajar por un cambio de paradigma social.

Una serie de experimentos en los años sesenta sugirió que las personas están sesgadas hacia la confirmación como una tendencia a probar ideas de un modo unilateral, centrándose en una sola posibilidad e ignorando las alternativas. Sesgamos porque pensamos que el coste de equivocarnos pesa más que entender a quién no piensa como tú. Corregir este error cognitivo es fácil, sólo hay que dejar fuera al sectarismo y abrirnos a la posibilidad de que una abstención no es un sí, es un «estaremos muy atentos para que se cumpla lo pactado».

Publicado en el Diario de Almería.