MAÑANA MIGAS: Amor Sin Fronteras

Estoy segura de que ya han leído, escuchado y visto demasiadas opiniones respecto al abrazo de la voluntaria de la Cruz Roja y el inmigrante que llora desconsolado buscando en ella algo de calor humano, buscando algo de solidaridad y apoyo para superar un momento dramático. Ese momento tan emocional, ha dado la vuelta al mundo, por el mensaje que hay detrás: un país -Marruecos- chantajeando a otro -España- con las vidas de personas vulnerables que se arriesgan a perderlo todo, incluso la propia vida, por soñar con una mejor si cruzan la frontera con más desigualdad del mundo.

Pues, aun así, con toda la información dada, tanto por medios de comunicación como por redes sociales, sigue habiendo gente que crítica ese abrazo entre dos humanos. Gente cuyo líder o líderes dieron la señal de atacar al enemigo por tierra, mar y Twitter. El enemigo era una cooperante llamada Luna, sin más uniforme que un chaleco rojo y sin más armas que sus ganas de ayudar a quien lo necesita. Las hordas fascistas de la extrema derecha lanzaron su furibundo ataque a Luna que, ante tales agresiones verbales, ha tenido que cerrar sus cuentas en redes sociales.

Me pregunto qué clase de personas pueden encontrar algo negativo en la imagen de un ser humano ayudando a otro. Bueno sí, lo sé; son personas homófobas, xenófobas, incultas, ignorantes y llenas de odio y vil. Personas que, tal vez, necesiten uno de esos abrazos de Luna porque nunca en sus vidas alguien les ha abrazado con humanidad y compasión. Un ser que no empatiza con esa imagen de una manera humanitaria es una persona con graves trastornos emocionales. Pero la joven de la Cruz Roja no está sola, tiene un escudo y una armadura que somos todos nosotros, y también somos el escudo del joven subsahariano. Somos muchos más los que entendemos que la acción de Luna es la que haríamos nosotros y somos muchos más los que queremos un mundo sin guerras, sin hambrunas, sin desigualdades sociales, sin niños atravesando desiertos, ríos y selvas, sin bombas cayendo sobre ciudades y países ricos invadiendo países pobres.

Somos muchos más los que defendemos a Luna y la apoyamos, aplaudimos y nos sentimos infinitamente orgullosos de su manera de actuar ante una mirada pérdida, exhausta y ahogada en lágrimas. Si los fascistas atacan los principios y valores más solidos de la humanidad, se encontrarán con la férrea defensa de una frontera llena de abrazos, de esperanza, de bondad y de amor.

Artículo publicado en Diario de Almería.