Despliegue 5G

MOCIÓN PARA QUE EL AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA SE OPONGA AL DESPLIEGUE DEL 5G EN EL MUNICIPIO DE ALMERÍA, APLICANDO EL PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN

El Grupo Municipal de Podemos, al amparo de lo dispuesto en el artículo 72 del Reglamento Orgánico del Pleno del Excmo. Ayuntamiento de Almería y conforme a lo establecido en el artículo 97 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, presenta para su debate y aprobación, si procede, la siguiente

MOCIÓN PARA QUE EL AYUNTAMIENTO DE ALMERÍA SE OPONGA AL DESPLIEGUE DEL 5G EN EL MUNICIPIO DE ALMERÍA, APLICANDO EL PRINCIPIO DE PRECAUCIÓN

EXPOSICIÓN DE MOTIVOS

Varias organizaciones ecologistas están alertando de que el despliegue de la tecnología 5G se está haciendo sin evaluar sus posibles efectos sanitarios y ambientales, a pesar de los contundentes y numerosos llamamientos científicos para la aplicación del principio de precaución. 

Desde el Grupo Municipal de Podemos queremos hacernos eco y alertar de que el despliegue de la tecnología 5G se está haciendo sin ningún tipo de evaluación sobre los posibles efectos para la salud de las personas y el medio ambiente, y todo ello a pesar de los contundentes y numerosos llamamientos científicos para su retraso en la implantación, manteniendo siempre el principio de precaución.

No se tiene constancia de que se haya realizado ningún informe sobre la evaluación de impacto directo e indirecto para la salud de las personas como exige la Ley de Salud Pública, y tampoco que se haya puesto en marcha el Comité de Radiofrecuencias y Salud recogido en la Ley de Telecomunicaciones.

En gran parte del mundo se está intentando producir un despliegue acelerado de la tecnología 5G. Aquí en España, una compañía telefónica está anunciando que, por todo el territorio nacional, lanzará nuevos servicios gratuitos 5G, siendo 15 las ciudades seleccionadas como prueba para su funcionamiento, usando la vieja estrategia de crear gratis la necesidad para más adelante cobrar por el servicio. Algunos medios de comunicación destacan los grandes beneficios de esta nueva tecnología, pero no explican que, paralelamente, se está produciendo una verdadera movilización de científicos a nivel internacional que se oponen debido a sus efectos sobre la salud humana, la flora y la fauna.

Siempre que se ha producido la introducción de una nueva tecnología en el mercado, previamente se ha investigado en un laboratorio con células y animales para demostrar su inocuidad sobre humanos, animales y plantas. No así con el despliegue del 5G.

En mayo de 2011, la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC), dependiente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), anunció la inclusión de los campos electromagnéticos de radiofrecuencia (CEM-RF), los que emiten los teléfonos móviles, en el grupo 2B, como “posiblemente cancerígenos para los humanos”. En 2017, el profesor y científico sueco Lennart Hardell, en base a sus estudios e investigaciones epidemiológicas sobre los agentes ambientales que provocan cáncer, concluyó que las tecnologías inalámbricas son cancerígenas y nocivas para los humanos, animales y plantas, encabezando un llamamiento firmado por más de 180 científicos pidiendo a la Unión Europea una moratoria del despliegue del 5G hasta que se demuestre su inocuidad, habiéndose publicado ya miles de artículos científicos que evidencian el daño producido por las anteriores y existentes tecnologías inalámbricas para la salud de las personas, pero también para los animales y para las plantas. Sin embargo, con el 5G no se ha investigado su efecto previo a la implementación.

En 2018 se puso en marcha un nuevo llamamiento científico firmado ya por más de 10.000 investigadores, médicos, asociaciones, movimientos sociales y ciudadanos de 187 países pidiendo a la OMS y a la ONU que se detenga el despliegue de ésta nueva tecnología hasta contar con la certeza de evidencias de inocuidad para los seres vivos.

A finales de 2018 el SCHEER, Comité Europeo de Riesgos Emergentes clasificó en su informe de riesgos con un 3 sobre 3 el daño potencial para la fauna salvaje que se puede producir por el aumento de contaminación electromagnética debido al despliegue del 5G.

De hecho, algunos políticos han atendido a las advertencias científicas. El Ayuntamiento de Bruselas en su departamento de Medio Ambiente se ha pronunciado recientemente sobre ésta tecnología, y ha bloqueado el despliegue del 5G, alegando que “no están dispuestos a que los habitantes de Bruselas se conviertan en conejillos de indias”. Cantones suizos, a los que pertenecen ciudades tan importantes como Ginebra o Lausana, también han bloqueado la implantación del 5G hasta que se investiguen sus posibles efectos sobre la salud. Alcaldes como el de la ciudad italiana de Morino también se han opuesto a este despliegue tecnológico. Y ayuntamientos, como el de Florencia, han firmado una moción por la que se reclama que se aplique el principio de precaución.

Ecologistas en Acción, la Plataforma Estatal Contra la Contaminación Electromagnética, así como agentes sociales y asociaciones ciudadanas, han señalado y denunciado el impacto transversal que en su día se hicieron en las aportaciones públicas al Plan Nacional 5G, y que éste se ha puesto en marcha sin realizar una evaluación de impacto real sobre la salud de las personas, como determina la Ley General de Salud Pública.

Dando por entendido y siempre aceptando que, para que una tecnología sea social y ambientalmente apropiada, debería no causar daño a las personas y a las restantes formas de vida de animales y vegetales, y para ello, no se  debería comprometer de modo precipitado e irreparable el patrimonio natural y la salud de las futuras generaciones; no debería ser una tecnología coercitiva, y siempre debería respetar los derechos y las posibilidades de elección de sus usuarios voluntarios y de sus sujetos involuntarios, y no debería tener efectos generalizados irreversibles, aunque éstos parezcan a primera vista ser beneficiosos o neutros. En estos momentos ninguno de dichos requisitos los cumple la tecnología 5G. Y lo que es más grave, su despliegue supone un incremento exponencial de la contaminación electromagnética, tanto por un aumento en las potencias previstas, pues el 5G no sustituye sino que se suma al 2G, 3G, 4G y al wifi, empleando nuevas frecuencias y nuevas antenas con más potencia, dejando indefensas a todas aquellas personas electrohipersensibles.

A lo largo de la historia, nos hemos equivocado muchas veces con nuestras decisiones precipitadas y, sin contrastar técnica y científicamente. Aunque nos hayan proporcionado grandes avances en nuestra calidad de vida, también han llevado aparejados graves inconvenientes para la salud, los ecosistemas y el planeta. Hasta ahora, esos errores han sido fruto del desconocimiento por gran parte de la sociedad debido al interés económico de las grandes multinacionales. Ésta va a ser la primera vez en la historia de la humanidad en la que la ciencia nos está alertando de los potenciales y graves efectos negativos que ésta nueva tecnología, 5G, puede tener para la vida si no se investiga previamente y se corrigen sus posibles riesgos.

Como responsables políticos en ésta Corporación, no podemos anteponer el avance de la tecnología a la salud de las personas. En el Grupo Municipal de Podemos, observamos que estamos siendo víctimas de un ‘despotismo tecnológico’, al servicio de la tecnología antes que de la ciudadanía. Entendemos que la tecnología debería estar sujeta a un control democrático real. La ciudadanía debería estar informada de sus ventajas, pero también de sus posibles riesgos y así, entre todos, decidir si nos interesa seguir hacia adelante o si preferimos pisar el freno de cara a perfeccionar esta nueva tecnología, para evitar cometer errores que luego se puedan demostrar como irreversibles.

Aunque nos quieran convencer de la rapidez, de las múltiples ventajas y la baja latencia del 5G que va a permitir bajarnos una serie en segundos, lo que una vez más podemos poner en riesgo, desde la inconsciencia, es la vida misma. Por tanto, debemos aplicar el principio de precaución y desplegar esta tecnología sólo y cuando se garantice su inocuidad.

Por todo ello, y en virtud de lo expuesto, el Grupo Municipal de PODEMOS insta al Pleno del Ayuntamiento de Almería a adoptar el siguiente

ACUERDO

Que el Ayuntamiento de Almería aplique el principio de precaución y no se otorgue ninguna licencia o autorización para el despliegue del 5G en el Municipio de Almería, hasta que no se dispongan de los oportunos informes que garanticen la salud de la ciudadanía en general y de sus usuarios en particular y sepamos que es totalmente inocua con el medio ambiente.

En Almería, a 20 de septiembre de 2019

Carmen Mateos Campos

Portavoz del Grupo Municipal PODEMOS

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Comentarios

  1. no entiendo por que loss de podemos no hablan de esto por laa television , cuando es evidente que las ciudades con 5g son las mas afectadas por el bicho

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