De aquellos barros, estos lodos

No vamos a andarnos con rodeos: la situación sanitaria en Almería es crítica. Los centros sanitarios y hospitalarios ya han llegado al colapso. El virus se extiende por la ciudad de forma incontrolable por lo que la cifra de contagios por Covid-19 sigue aumentando. El viernes pasado, nuestro municipio, ya superó la barrera de los 1000 casos de incidencia acumulada en los últimos 14 días por cada cien mil habitantes, que es el límite de la Junta de Andalucía para clausurar la hostelería y la actividad no esencial. Es una situación dramática que debe ser solventada tanto desde la responsabilidad ciudadana como desde la responsabilidad institucional.

El Sr. Ramón Fernández-Pacheco Monterreal, nuestro alcalde, apenas terminadas las fiestas valoraba de forma «muy positiva la Navidad» y se mostraba «contento» de cómo se habían desarrollado. La semana pasada, valoró así el pico de contagios: «No es el momento de titubeos, ni de dudar, sino que es momento de decirle a la gente claramente que se quede en su casa, que hemos disfrutado de la Navidad y que ya habrá tiempos mejores, pero que ahora toca cuidarse porque la cosa está muy mal». Pues, permíteme que le diga una cosa, Ramón, si estamos así ahora es precisamente por haber alentado a los almerienses a disfrutar de esa Navidad que a usted le ha puesto tan contento.

En el fondo, todos sabíamos que «esto se veía venir» y, en parte que, desde el equipo de gobierno se haya animado a los almerienses a salir a las calles, a disfrutar de la navidad, a juntarse, a comprar y a celebrar, ha sido una irresponsabilidad. Y ahora estamos sufriendo sus consecuencias. Los ciudadanos nos volvemos a enfrentar a una situación extremadamente delicada y debemos estar unidos con un solo objetivo: detener la curva y que los contagios dejen de aumentar.

Pero como todo, de aquellos barros, estos lodos y la operación «Salvemos la Navidad», que nada tenía que ver con «salvar la salud», sino más bien con salvar al capitalismo, ha provocado que, apenas dos semanas después de finalizar las fiestas, Almería se encuentre en una situación a nivel sanitario altamente preocupante.

Después del año de pandemia que llevamos, no vamos a culpar a nadie, puesto que todos merecíamos cierta descompresión del estrés diario asociado a esta situación pandémica. No obstante y, aplicando la tercera Ley de Newton, toda acción lleva asociada una reacción. Y la expansión del Covid-19 no iba a ser una excepción. Y así estamos, a punto de cerrar toda la actividad no esencial, incluida la hostelería y el comercio. Decenas o cientos de almerienses que van a ver peligrar la subsistencia de su negocio o su puesto de trabajo porque aún hay gente ahí fuera que no hace caso a las autoridades sanitarias ni sigue los protocolos higiénico sanitarios a rajatabla.

Debemos ser responsables. Pegarte una fiesta con tus amigos puede significar quedarte sin tu abuela, abuelo o sin tu madre o padre. Desafortunadamente, muchos jóvenes no son aún conscientes del peligro que entraña este tipo de quedadas y reuniones y siguen juntándose a hurtadillas en casas para disfrutar de unas copas en compañía de sus amigos, volviendo luego a sus viviendas, en las que conviven con otras personas, poniendo en riesgo tanto sus vidas como las vidas de los demás.

La semana pasada hicimos un llamamiento a la responsabilidad ciudadana. No obstante, parece que nuestros mensajes no calan con la contundencia que deberían calar. Por eso, desde esta humilde tribuna, quisiera repetir ese llamamiento y pedirle a todos los ciudadanos de nuestra bella Almería que se queden en sus casas, minimicen al máximo los contactos con sus seres queridos, amigos, familiares y/o compañeros de trabajo y vecinos. Confío enormemente en que los ciudadanos van a dar el ejemplo que, lamentablemente, a veces nos cuesta dar a los políticos. Almería deber ser la ciudad solidaria, responsable y humanitaria que siempre da la cara en los momentos más aciagos. Cuídense, se nos va la vida en ello.